Carlos Saura

Notas a evitar

Como respuesta a la petición de uno de los usuarios del blog, aquí tenéis una lección dedicada a un concepto teórico llamado notas a evitar.

Las notas a evitar son una o dos notas que suelen contener cada modo, la cuales de entrada no tienen un resultado muy melódico sobre el acorde principal de dicho modo. Aunque esto es relativo, por que todo depende de donde y con que sentido utilicemos esas notas dentro de la melodía.

La regla se basa en que no son tensiones que pertenecen al acorde, esto lo podemos averiguar fácilmente fijándonos en las notas del modo que están a medio tono de distancia por encima de alguna nota del acorde. Por ejemplo, si tomamos la escala Jónica sobre su correspondiente acorde Maj7 (R 3 5 7)
vemos que la cuarta u onceava si la tomamos como tensión, esta a medio tono de la tercera, en todo caso la tensión adecuada seria la #11, aunque si usamos esta tensión le estaríamos dando al acorde un carácter Lidio, de hecho muchos músicos dependiendo del caso sustituyen la escala Jónica directamente por la Lidia.

Pero bueno, volviendo al tema, podemos comprobar el sonido de la cuarta tocándola directamente sobre el acorde, de entrada la sensación que da (por o menos a mi) es que esta fuera, suena disonante, sin embargo si tocamos cualquier otra nota de la escala, suena melódica o armónica según se mire con el acorde, sobre todo las notas mas interesantes para este experimento serian la sexta (treceava) y la novena (solo pongo novena por que como segunda tampoco da muy buen resultado), el reto esta claro que van a funcionar ya que son las notas del acorde.

Otra forma de darnos cuenta es probar una frase que empiece o que termine en la cuarta, ahí no daremos cuenta que no es la nota ideal para ello, después si construimos una frase que no contenga la cuarta, prácticamente todo lo que hagamos nos va a sonar con un sentido mucho mas melódico.

De todas formas, como he dicho antes, esto no es una regla absoluta, la cuarta en este caso puede ser una excelente nota de paso hacia la tercera por ejemplo. Todo es cuestión de probar y guiarnos por nuestro sentido de la melodía.

En el resto de los modos, las notas a evitar serian:

Dórico:

En principio la nota a evitar que se tiene en cuenta es la sexta (treceava), aunque personalmente no estoy del todo de acuerdo, precisamente esta es la nota que caracteriza a este modo con respecto al modo Eólico. Si tocamos sobre un acorde m7, que cumple la función de tónica dentro de una composición dórica, (recalco esto por que es importante, ya que otra cosa seria que este acorde cumpliera por ejemplo la función de segundo grado de una tonalidad Jónica), para mi no hay nota a evitar, como acabo de decir es la nota clave para darle el carácter o ambiente dórico a la melodía. Pero por ejemplo en una típica progresión II-V-I mayor (Jónica), al improvisar sobre el segundo grado, hay músico que evitan la sexta del acorde ya que suele dar una sensación de anticipación al quinto grado, aunque esto también es muy relativo.

Frigio:

La segunda bemol (b9) y la sexta bemol (b13), estas son bastante disonantes.

Lidio:

Hay quien dice que la cuarta sostenida, pero al igual que he dicho en el modo Dórico, esta es la nota que caracteriza al modo. Seguramente el que lo nombra se referirá al acorde como parte de una progresión de otro modo. Para mi no tiene nota a evitar.

Mixolídio:

Al igual que el modo Jónica, la nota a evitar seria la cuarta, por las misma razones. Por eso se utiliza mucho en el Jazz la famosa Lidia b7 (R 2 3 4# 5 6 7b), o sea una escala mixolidia con la cuarta sostenida.

Eólico:

Como ya mencione en la segunda parte de las herramientas melódicas, la nota a evitar es la sexta bemol, aunque hay veces que este intervalo se utiliza como tencion del acorde, podemos ver ejemplos en la música brasileña.

Lócrio:

Las mismas que en el Frigio, la segunda bemol (b9) y la sexta bemol (b13).

Pero bueno, aunque me repita vuelvo a decir lo mismo, todo esto es relativo y dependerá del gusto de cada uno o de la función que cumpla la nota en ese momento dentro de la melodía. Como dijo Schönberg, el gran maestro de la música dodecafónica (aunque esta frase la han dicho muchos) primero hay que conocer las reglas para después poder romperlas.

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